Estrategias criollas para sobrellevar la pandemia


Paraguay es uno de los países que menor preparación tenían en términos económicos y sanitarios para hacer frente a una pandemia como la del coronavirus, pero al mismo tiempo está generando recursos de donde no se tenía previsto, lo que está ayudando a que la situación no se torne calamitosa.

En términos sanitarios la baja cobertura de salud por parte de Estado evidencia una de las principales vulnerabilidades. En el aspecto económico tampoco el país estaba preparado para hacer frente a una situación de frenazo económico por más de un año, y así como se perfila llegará hasta finales del 2021.

Recién el año entrante se prevé un comportamiento más dinámico de la economía y una normalización de las actividades productivas, comerciales y de servicios.

Pero lo destacable, en situaciones de emergencia, es la capacidad criolla de buscar soluciones locales ante la imposibilidad de acceder a recursos de los que gozan los países más desarrollados.

Desde el comienzo de la pandemia en marzo del 2020 los emprendedores locales pusieron todo su esfuerzo para suplir las necesidades de la población. Todo comenzó con la alta demanda de tapabocas y la imposibilidad de acceder a los fabricados por las grandes empresas. Ante esto, rápidamente los confeccionistas locales empezaron a producir tapabocas de todo tipo de telas, lo cual tuvo gran aceptación en la población.

Con el correr de los meses la confección de los tapabocas se fue perfeccionando y hoy día ya hay toda una industria local que elabora las más estilizadas mascarillas, incluso para eventos sociales de alto nivel.

Otra muestra de la capacidad nacional para combatir la expansión del coronavirus fue la elaboración de los lavamanos. Si bien las primeras versiones fueron muy artesanales, en pocos meses la producción se fue perfeccionando y hoy día ya se puede hablar de calidad industrial.

Muchos profesionales, al ver paralizadas sus habituales fuentes de trabajo, redireccionaron su talento para responder a la demanda del momento sanitario.

No pasó mucho tiempo y los industriales confeccionistas concretaron acuerdos con el Estado para elaborar las batas quirúrgicas para la protección de los médicos, enfermeras, paramédicos y personal de apoyo.

Con estas decisiones se ahorraron incluso importantes divisas al país, pues antes todo esto se traía del extranjero.

La capacidad de reacción de las grandes empresas tampoco se hizo esperar. Ante la falta de algunos medicamentos altamente demandados para tratar a pacientes con Covid-19, las industrias farmacéuticas realizaron las gestiones para poder producir a nivel local, o por lo menos fraccionarlos en el país a fin de descomprimir la presión sobre las grandes industrias químicas de la región.

La alta de demanda de oxígeno en los hospitales obligó también a que se hicieran trámites urgentes para la instalación de plantas generadoras del producto medicinal. Ya fueron instalas varias plantas en los principales hospitales e incluso se acondicionaron las instalaciones de la acería Acepar para generar oxígeno y así satisfacer por lo menos en parte la fuerte demanda del producto.

Esta pandemia está demostrando que la capacidad criolla para enfrentar una situación de emergencia está bien desarrollada y que al paraguayo, a medida que la situación le exige, va generando respuestas a las necesidades.

Ante la falta de una medicina preventiva para el coronavirus , como lo sería la vacuna, la población empezó a elaborar sus propios jarabes para levantar la defensa, generar cierta inmunidad y estar lo mejor preparado ante un eventual contagio.

Con toda certeza se puede decir que el Paraguay está preparado para dar respuesta, solo faltan la iniciativa y el apoyo estatal y seguro en breve tendremos vacunas de producción local.

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