Jardín comestible, cultivando alimentos frescos y sanos


La huerta en casa, una tendencia que ganó adeptos en pandemia, puede ser beneficiosa para la salud y una salvación en tiempos de crisis.

A más de un año de la pandemia, con cuarentenas y restricciones e inestabilidad económica, tras la suba del precio de la canasta básica, una excelente alternativa es la de crear una huerta en casa y tener la seguridad alimentaria de consumir productos saludables, ecológicos, frescos, nutritivos y económicos dentro del hogar.

Más allá de los beneficios económicos y de garantizar parte de los alimentos para una familia, según la ingeniera agrónoma Soledad Martínez Stark, tener una huerta en casa también es muy beneficiosa para la salud porque permite conectar con la naturaleza, lo que resulta terapéutico para evitar el estrés y romper el sedentarismo que muchas veces imponen las actividades laborales.

HUERTA EN CASA

Tener una huerta en casa es una satisfacción que se puede experimentar en todos los hogares. Dedicar un tiempo en familia y utilizar un espacio del patio, jardín o balcón, para cultivar alimentos frescos y sanos, ayuda a mejorar la alimentación familiar y a disfrutar de los sabores reales de las verduras y hortalizas que se plantan en los hogares. De esa manera se evitan los residuos químicos de la producción convencional que afectan a la salud.

Para Martínez Stark, que promueve la alimentación sostenible desde las casas, es posible cultivar una huerta aprovechando los espacios pequeños.

“Podemos utilizar parte del jardín o incluso utilizar los espacios muy reducidos como un balcón, cultivando en macetas o en recipientes reciclados y preparar huertas verticales usando la pared o alguna columna haciendo que toda área disponible sea bien utilizada”, relata.

Lo cierto es que, según la especialista, para tener una huerta en casa es importante tener en cuenta que las hortalizas necesitan buena exposición a la luz solar para crecer, por ello el espacio seleccionado debe ser soleado.

“Es importante que reciba sol como mínimo cuatro horas por día, siendo lo ideal unas 6 horas”, refiere.

Es fundamental contar con una fuente de agua cercana y buenos abonos como compost y lombriabono para nutrir el suelo y las plantas.

“En estas temporadas, de otoño e invierno, se pueden cultivar una gran variedad de hortalizas como lechuga, rúcula, espinaca, acelga, repollo, brócoli, coliflor, zanahoria, remolacha, rabanito, cebolla, puerro, nabo y otras. Así como aromáticas como menta, orégano, tomillo, romero, hierbabuena, manzanilla, cedrón, que además de ser muy buenas para asociarlas con las hortalizas son muy útiles para hacer infusiones y dar sabores especiales a las comidas”, comenta.

La experta en prácticas agroecológicas estará dictando un taller en modalidad virtual, este sábado. Informes e inscripciones en www.elgranel.com.

A tener en cuenta
Para desarrollar la huerta en los hogares, básicamente se necesitarán recipientes, tierra, abono orgánico, semillas o plantines y agua.
Además se utilizarán herramientas como pala, palitas de plantar, rastrillo, azada, escardillo y bieldo si se desea hacer la huerta en suelo. En caso de no contar con espacio en el patio o jardín, se pueden utilizar las macetas de cerámica o plástico, así como materiales reciclados que pueden ser cajas de frutas, bidones, baldes y otros recipientes que serán rellenados con substrato para cultivar las hortalizas y así proporcionar alimentos saludable a sus familias.

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