Los recursos hídricos de la ciudad de Asunción atraviesan por serios problemas ambientales debido a la basura.


Inconsciencia e inoperancia

La situación se genera por la inoperancia de las autoridades municipales y la inconsciencia de los pobladores que arrojan sus desperdicios al cauce.

La administración de Mario Ferreiro deberá realizar una fuerte campaña de concienciación para evitar que los arroyos sigan siendo contaminados. En su mayoría, los cauces hídricos están casi totalmente colmados de basura, causando un serio problema a la población que reside en las cercanías.

Aparte de la Bahía de Asunción, donde desembocan las aguas, el problema de la contaminación se siente en gran medida en los arroyos Ferreira, Mburicá, Mburicaó, Jaén, entre otros, que en lugar de ser atractivos naturales son criaderos de mosquitos y todo tipo de alimañas.

A mediados de noviembre, el concejal Elvio Segovia había denunciado que la administración de Arnaldo Samaniego nunca rindió cuentas por los más de G. 15.000 millones cobrados a la ciudadanía a partir del 2013 en concepto de limpieza de arroyos. El asunceno no vio el servicio prestado por el pago de la tasa que le es cobrada desde hace casi ya dos años.

Hubo intentos del denominado “equipo mbusu” de la Municipalidad para limpiar los arroyos, pero estos fueron aislados y no surtieron los efectos deseados debido al alto grado de contaminación de los cauces.

Además de la falta de interés municipal en solucionar el problema que representan los arroyos, la ciudadanía que habita en zonas ribereñas tampoco contribuye para mitigar el daño ambiental que genera la contaminación.

Un equipo de ABC Color captó a un carrero descargando su basura cerca de la naciente del arroyo Mburicá, sobre la calle Colón. Sin ningún tipo de reparos, el hombre descargó cinco bolsas de desperdicios al arroyo, dejando en evidencia el grado de desinterés que existe por parte de algunas personas en cuidar los bienes naturales del país.

No solo es la población la que arroja su basura, los frigoríficos ubicados en la zona del Bañado Norte descargan sus tuberías de desagüe, con todo tipo de restos de animales, al arroyo Mburicaó. Aguas abajo, la población ribereña es obligada a vivir en medio del nauseabundo olor que despide el cauce.

La administración de Mario Ferreiro deberá realizar una intervención directa en los arroyos para evitar que la Bahía de Asunción siga siendo un estanque de contaminación y basura. Para ello tendrá que concienciar a la ciudadanía sobre los peligros a la salud que representa este grave problema.

abc

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *