Un país sin infraestructura estatal para combatir incendios forestales


Los incendios forestales sacudieron al país en la última semana y en algunos puntos el fuego amenazó incluso a zonas urbanas. Las lluvias caídas apaciguaron la situación, pero es evidente que el Estado paraguayo no tiene los recursos humanos, financieros ni técnicos para controlar este drama.

El ambiente en Asunción y en otras ciudades de la zona metropolitana era espeso estos días. En los patios de las casas se podía encontrar cenizas, restos de que algo se quemaba. Eran pequeñas partículas que recorrieron kilómetros hasta llegar a esos sitios. Restos de árboles, de pastura que fueron calcinados en estos días de infierno que azotó a varios departamentos del país y que puso, una vez más, en evidencia la poca infraestructura estatal para hacer frente a este problema de los incendios.

Misiones fue uno de los departamentos más castigados esta vuelta. Los incendios se fueron propagando en diferentes puntos, como Villa Florida, San Miguel, donde miles de hectáreas de pastizales fueron consumidas por el fuego. En esta región, la actividad agroganadera es el principal rubro y varias estancias quedaron con secuelas terribles por el incendio. En San Miguel, productores ganaderos perdieron a decenas de animales como vacas, ovejas y otros que murieron asfixiados por el humo, o directamente, bajo el fuego.

Los bomberos voluntarios de las regiones cercanas se movilizaron y trabajaron sin tregua para intentar apagar las llamas, que sin embargo, no paraban. “Tenemos lo que se conoce como la regla de los tres treinta, que son treinta grados de temperatura, la velocidad del viento es de treinta km/hora y la humedad está en los 30 grados. Es la situación ideal para que los incendios forestales se propaguen”, explicaban a los medios de comunicación los bomberos, que pedían ayuda.

En el departamento de Paraguarí los incendios también se intensificaron y tomaron pastizales. Allí, la furia del fuego afectó al ganado de la zona y también a animales silvestres que todavía tienen hábitat en los pastizales o en los remanentes de bosques que aún quedan, como el apere’a (cuis común) o los coatíes. Algunos lograron salvarse gracias a la ayuda de los bomberos. Pero después del fuego, en terreno se evidenció que muchos no tuvieron tanta suerte, principalmente roedores como las serpientes.

Villeta y Nueva Italia fueron dos ciudades que en el departamento Central tuvieron casos de incendios muy grandes, también en pastizales. En Asunción, nuevamente la zona del banco San Miguel – alrededor de lo que sería la Costanera – fue nuevamente centro de los fuegos. Allí los bomberos encontraron que las llamas se iniciaron a partir de quema de basura, como cubiertas y otros.

Del otro lado de este brazo del río Paraguay, en la zona de Falcón y Chaco’i, el fuego ganó grandes extensiones de pastizales y movilizó a los vecinos de Cerrito. Varias familias decidieron abandonar el lugar por la cantidad de humo y la amenaza de que el fuego llegue hasta sus mismas casas. La situación fue de total desesperación.

Alto Paraná también registró actividad de intensos incendios. En la zona de Iruña, varias plantaciones agrícolas quedaron totalmente inservibles por el fuego. En San Pedro, la ciudad de Santaní también reportó incendios, así como en algunos puntos de Caazapá y también ya se avisaba de focos de calor en Itapúa, Canindeyú y Ñeembucú. Todos estos casos se dieron entre el jueves 13 y el pasado miércoles 19. El panorama era absolutamente desolador.

Las propias autoridades nacionales, como el Instituto Forestal Nacional (Infona), el Ministerio del Ambiente y los bomberos, coinciden en que el 90% de los casos, estos incendios son provocados o tuvieron una intervención humana. Pero, en ningún caso, al menos hasta ahora, un responsable ha sido detenido o demorado.

UNA LUCHA INTERMINABLE

Para los bomberos forestales la situación se ha vuelto insostenible. Sin equipos y con pocos recursos –para hacer frente a una situación así– los cuatro días de lucha en forma incesante contra los incendios en diferentes partes del país hizo que las compañías soliciten la presencia de todos los bomberos activos, a fin de hacer el trabajo en campo. Por ejemplo, los bomberos forestales que están en la Región Occidental, en el Chaco, estuvieron trabajando en la Región Oriental, apoyando con equipos y trabajo.

Al cansancio extremo, ya que en algunos casos los bomberos tuvieron que trabajar más de 14 horas seguidas, se sumó también la pérdida de equipos. En Misiones, los bomberos locales perdieron importante cantidad de mangueras, que se quemaron en medio de la lucha contra el fuego. Los bomberos de Nueva Italia se quedaron sin uno de los móviles de agua, ya que la máquina trabajó sin parar durante uno de los días intensos de lucha contra los incendios en esta ciudad.

PICO HISTÓRICO DE FOCOS DE CALOR

Según datos del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay (CBVP-amarillo) a través de su programa “Bomberos Emergencias”, los focos de calor que se tuvieron en los primeros días de enero de este 2022 ya superaron las marcas históricas que se tenían y que correspondían al año 2000. Según estos datos, apenas desde el 1 de enero hasta hoy ya se tiene registrado 2.155 focos de calor, lo que supera ampliamente los 2.122 focos detectados en todo el año 2000.

Un caso que resaltó dentro de los trabajos de los bomberos fue el de Noelia Ledesma, de la Compañía k19 Ypané, que trabajó en la lucha contra los incendios montada a un caballo. La foto de Noelia se compartió en redes y se viralizó y representó la verdadera lucha de decenas y decenas de bomberos que una vez más hicieron un trabajo incansable para que los incendios puedan eliminarse. La tarde del miércoles 19 pasado, cuando cayeron las primeras lluvias en varias zonas donde los incendios estaban al rojo vivo, la alegría de los bomberos no se hizo esperar. En los vídeos se los ve cantando, saltando de alegría. De alegría por esa ayuda que vino del cielo, muy necesaria.

OLA DE CALOR

La entrada de enero para este año fue a puro calor y fuego. A la situación de los incendios se sumaron los picos de calor que se dieron en diversas ciudades, llegando en algunas zonas a cifras que nunca antes se habían registrado. Por ejemplo, la ciudad de Quyquyhó, ubicada justamente en Paraguarí, donde se registraron los incendios, registró el 19 de enero pasado 40,2 grados de temperatura, marcando un récord absoluto para esa ciudad. En esa misma línea se comportó esta semana la temperatura en Coronel Oviedo, departamento de Caaguazú, que superó su línea histórica de calor el pasado 18 de enero, llegando a los 40,5 grados.

En zonas como Puerto Casado, en Alto Paraguay, Chaco paraguayo, se llegó a tener 42,3 grados de temperatura en la semana pasada pero no es una cifra récord para esta zona. Según datos de la Dirección de Meteorología, la actual media de calor que tenemos en todo el país es superior a cualquier otro que se tenga registro.

POBRE INFRAESTRUCTURA

Estos incendios evidenciaron una vez la pobre infraestructura estatal para paliar estos problemas. Desde la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) se apoyó con algunas cuestiones logísticas, pero no fueron suficientes. Ahora, la Comisión Permanente del Congreso Nacional tratará este lunes 24 de enero un proyecto de ley para declarar emergencia ambiental en todo el país, con lo que se pretende otorgar mayores herramientas políticas y administrativas de gestión para la SEN, atendiendo que se prevé que los incendios sigan a corto plazo.

El Infona, a su vez, resolvió anular todos los pedidos de incendios controlados –una práctica que se suele permitir para el sector agroindustrial– y que, si bien autoriza el Infona, debe tener el control y acompañamiento de los municipios locales. Esta normativa está, actualmente, siendo estudiada por las autoridades para cambiar, ya que este “control” que hacen las municipalidades en la práctica, y ante las evidencias mostradas, no existe.
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