Mala nutrición y obesidad guardan estrecha relación con la pobreza, afirma médico


La obesidad es un problema de salud pública como enfermedad crónica y requiere de la intervención de especialistas para un buen seguimiento de cada caso.

Los aspectos biológicos, genéticos y étnicos, además de la influencia individual, pueden derivar en obesidad, una enfermedad muy compleja que se presenta como un inconveniente social y económico, explicó el profesor doctor Elvio Bueno, coordinador del departamento de Endocrinología y Metabolismo del Hospital de Clínicas.

El profesional afirmó que existen familias que tienen más predisposición a la obesidad que otras. Pero eso en la prevalencia global de la obesidad no tiene gran impacto como el medioambiente, como hábitos alimentarios y déficit de actividades físicas. La obesidad es una cuestión individual, es un problema de salud pública y un problema social.

“Las poblaciones menos favorecidas económicamente tienen mayor prevalencia de obesidad, en contraste con aquellas con un buen pasar económico. Estos últimos reciben educación, tienen mayor disponibilidad de alimentos sanos y espacios físicos donde desarrollar actividades físicas”, señaló.

La obesidad es uno de los elementos que favorece la aparición de diabetes tipo 2, ya que genera un trastorno hormonal en el que se da una resistencia a la acción de la insulina, que es la hormona que regula el nivel de glucosa en la sangre. Esa rebeldía es mayor en la medida del sobrepeso.

“La obesidad es una enfermedad crónica, es un problema de salud pública. Las personas que tienen sobrepeso u obesidad deben saber qué es una enfermedad como la diabetes, la hipertensión. Son enfermedades crónicas de las cuales raramente uno se cura del todo; es decir, que cuando uno llegó a sobrepeso o a la obesidad e intenta bajar de peso, existe una reacción hormonal del organismo, una serie de mecanismos que se disparan, tratan de devolver a esa persona al peso original y eso no depende de la voluntad. El problema es que dentro de su organismo se dispara una serie de dispositivos hormonales que hace que trastorne la sensación de saciedad”, detalló Bueno.

Recomendó que cuando la persona con sobrepeso u obesidad intenta bajar de peso debe buscar asesoramiento profesional, nutricionistas, médicos clínicos o endocrinólogos para hacerle el seguimiento crónico al problema.

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Factores de riesgo desde el nacimiento
La obesidad tiene factores de riesgo que se deben identificar al momento del nacimiento de un niño. El especialista explicó que un recién nacido tiene o no la posibilidad de desarrollo de la obesidad en la edad adulta. Por ejemplo, si el papá y la mamá son obesos importantes y gestan una criatura, ese gestante tiene una tendencia genética al desarrollo de la obesidad cuando llegue a la adultez.

Dentro del útero de la madre puede contribuirse al fenómeno de la obesidad; por ejemplo, si la madre ya estaba con sobrepeso u obesidad, puede desarrollar diabetes gestacional. Ese niño producirá exceso de insulina para metabolizar la glucosa de la madre y esa producción de insulina hace que dentro del útero de la madre el niño nazca con más de 4 kilogramos. La hiperinsulinemia que se dio de entrada durante el período de desarrollo en el útero, eso genera un riesgo de sobrepeso u obesidad desde el nacimiento.

Por otro lado, los niños de muy bajo peso que nacen prematuros pueden tener riesgos de rebote, nacen con bajo peso y después el organismo se adecua y empiezan a tener una serie de fenómenos hormonales que hacen que desarrollen obesidad y sobrepeso en la adolescencia y luego en la adultez.

“Los dos extremos, niños con más de 4 kilogramos para la edad gestacional y los niños con muy bajo peso, tienen un riesgo de desarrollo de obesidad y sobrepeso. La prevención se inicia en identificar los niños que nacen con el riesgo. El pediatra que identifica esa situación le debe indicar desde el primer momento, tanto a la madre como al padre que son obesos, que la criatura que nació con más de 4 kilogramos o nació prematuro, tiene riesgo alto de desarrollar obesidad en la edad adulta”, indicó.

Desde el primer momento el niño debe ser acostumbrado a una dieta saludable que incorpore verduras, frutas, lácteos con baja cantidad de grasa, comidas sin grasa y alejarlos de los hábitos sedentarios, bebidas muy dulces, azucarados y comidas rápidas.

Ahí empieza la prevención de la obesidad, con la identificación de factores de riesgos desde el nacimiento, finalizó el endocrinólogo.

Trabajo en conjunto
El Departamento de Endocrinología y Metabolismo, en coordinación con la Unidad de Obesidad, tiene habilitada la línea telefónica (0983) 617-833 para agendamiento. Los pacientes, el día de la consulta dada, recibirán el llamado de los médicos o se les enviará mensaje, con las indicaciones a seguir.

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