Brasil esquiva la recesión al crecer un 0,4% entre abril y junio, el doble de lo proyectado


El fuerte avance de la construcción, tras 20 trimestres en negativo, y de la industria y los servicios inyectan oxígeno en la mayor economía de América Latina

Brasil esquiva la recesión. La mayor economía de América Latina creció un 0,4% en el segundo trimestre del año en relación con los tres meses precedentes, según datos divulgados este jueves por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). El avance de la actividad, superior a lo proyectado, aleja al gigante sudamericano del fantasma de la recesión, en la que habría caído si la lectura del PIB hubiese sido negativa. Entre enero y marzo, Brasil registró un retroceso del 0,2% en la actividad.

El dato es, en clave política, una buena noticia para el Gobierno de Jair Bolsonaro. El presidente, presionado por la crisis de los incendios en Amazonia, en pleno choque diplomático con el presidente francés Emmanuel Macron, que amenaza con retrasar la ratificación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, y con la popularidad a la baja, ha sumado en las últimas semanas un frente adicional de preocupación: la debilidad de la economía argentina, su tercera socia comercial, tras China y Estados Unidos. El crecimiento intertrimestral, aunque aún débil y lejos de la promesa de recuperación del nuevo Ejecutivo, es un balón de oxígeno.

Por sectores, el avance de la construcción —que creció un 1,9% tras 20 trimestres en negativo— fue clave para superar el bache del primer cuarto del año. También el sector industrial, que aumentó un 0,7%, y los servicios, que avanzaron 0,3%. En el lado del debe se situó el sector primario, que retrocedió un 0,4% entre abril y junio. El consumo de las familias avanzó un 0,3% y la formación bruta de capital —un indicador de la inversión, el que mejor predice el ánimo económico de un país a medio y largo plazo— creció un 3,2% para sorpresa de los principales analistas privados. El rubro que no despega es el gasto público: el consumo del Gobierno cayó un 1% en el segundo trimestre, consecuencia directa del ajuste fiscal del Gobierno para las próximas décadas.

El economista André Perfecto, de la firma de análisis Necton, destaca que el avance del PIB mayor de lo proyectado por el mercado, que apuntaba para alza del 0,2%. «Es una sorpresa extremadamente positiva, que va a forzar una revisión de las proyecciones», apunta. La Bolsa de São Paulo reaccionó al alza, pero el real brasileño —que ha sufrido las dudas sobre la economía brasileña— apenas ganó posiciones frente al dólar.

El avance en el segundo trimestre, sin embargo, no significa que Brasil haya salido por completo de la atonía económica que sucedió a la fortísima crisis de 2015 y 2016, cuando la actividad se desplomó un 8%. La recuperación ha sido una de las más lentas de las últimas décadas: tras salir oficialmente de la recesión hace dos años, el país creció solamente un 1,1% en 2017 y repitió el resultado el año pasado. Para todo 2019, los analistas proyectan un avance cercano al 0,8%, pero los más optimistas apuntan a que la revisión de este jueves podría llevar aparejada una revisión al alza de esa estimación.

La oficina estadística mantiene, en cambio, la cautela sobre el futuro. “No se puede afirmar que hay recuperación, necesitamos un periodo mayor de análisis”, afirma la gerente de cuentas trimestrales del IBGE, Claudia Dionísio. La economía recuperó hasta el momento solo el 3,7% de las pérdidas de la recesión que duró hasta el cuarto trimestre de 2016.

Un ambiente político tenso
Brasil depende aún de un ambiente político tenso. El presidente Bolsonaro ha puesto sus energías en confrontaciones domésticas para deshacer iniciativas de gobiernos anteriores, que van desde censura a películas LGBT, a interferencias en las elecciones de gestores de universidades. Los incendios en la Amazonia en los últimos días también fueron fuente de desgaste del gobierno, que ha perdido popularidad, y ponen en riesgo algunas conquistas. Ya hay amenazas de boicot a productos brasileños por parte de compradores extranjeros. Además, Bolsonaro y su equipo económico tendrán que lidiar con las consecuencias de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y la situación económica delicada de Argentina, que trata de renegociar plazos para pagar sus deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El Gobierno apostaba que el avance de la reforma de las pensiones en el Congreso iba a ampliar rápidamente las inversiones de las empresas, lo que no se concretó. Una de las expectativas del ministro de Economía, Paulo Guedes, es que el programa de privatizaciones de empresas estatales —lanzado en la última semana y que incluye a los Correos y la Casa de la Moneda— pueda mejorar las inversiones del país.

elpais

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