Iván Duque, el hombre llamado a liderar el verdadero cambio en América Latina


En Estados Unidos ya lo ven como un nuevo líder regional. La gira del Secretario de Defensa norteamericano de la próxima semana, clave para Colombia

“Haremos respetar la Carta Democrática Interamericana”. Esas palabras resonaron no sólo en Bogotá, sino también en Caracas. A su lado, secundándolo, había otros jefes de estado que asentían con sus cabezas. Eran los invitados de una América Latina que intenta salir -con suerte dispar- de años de populismo y corrupción. Iván Duque asumió este martes como nuevo presidente de Colombia y dejó en claro cómo llevará adelante su administración y su nación.

Prometió utilizar a las Fuerzas Armadas para combatir el delito de las bandas y carteles de las drogas que mantienen en jaque algunas zonas del país. “El que la hace, la paga”, dijo. También anticipó que revisará los diálogos de paz que Juan Manuel Santos inició con los terroristas del Ejército de Liberación Nacional (ELN). “Queremos avanzar pero el pueblo colombiano no tolerará que la violencia sea legitimada como medio de presión al Estado”, aclaró en una insinuación directa a su antecesor.

Pero las señales de este hombre de 42 años, casado y padre de tres hijos, no se agotaron en el plano local. Ni el día de su asunción.

Abogado educado en Bogotá y en la Universidad de Georgetown donde se graduó de una maestría, Duque sabe que pensar un liderazgo regional a espaldas de Estados Unidos es torpe y falto de visión. No concibe una política geográfica alejándose de Washington y por el contrario, sus lazos con la administración norteamericana son fluidos.

Lo aseguró abiertamente la embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas (ONU) Nikki Haley hace pocos días, al afirmar que es la persona que creen que puede encabezar el liderazgo regional para ponerle un freno efectivo a la dictadura de Nicolás Maduro.

En opinión de la diplomática, Duque “puede hablar con ellos (sus pares) con más facilidad” que Washington, por lo que le pidió que “lleve a la región a bordo para intentar” que Maduro entienda que la situación que se vive en su país “es inaceptable”.

En la capital norteamericana creen que algunos de los mandatarios que se erigieron como los paladines del cambio de era en América Latina guardan algún tipo de reserva sobre el tipo de vínculo que deberían mantener con los Estados Unidos.

Con Duque en el poder creen que eso ya cambió. La gira que el Secretario de Defensa Jim Mattis iniciará el lunes por cuatro países de América del Sur –Brasil, Argentina, Chile y Colombia– contará en Bogotá con un recibimiento acorde a la importancia de la visita. Gran parte del gabinete del presidente lo acogerá para coordinar medidas de seguridad en aquella nación. Se espera incluso que el propio jefe de Estado sea parte de la cumbre. Es decir, algo más que una foto protocolar con su par ministerial como podría ocurrir en los otros países durante su breve estadía de menos de una semana.

En el resto de los países está en duda cuál será la recepción para el hombre más fuerte del Pentágono. “Estamos extrañados”, reflexionan desde el hemisferio norte. No por el recibimiento de Duque, sino por la falta de interés que hasta el momento muestran en otros gabinetes. Esa falta de interés podría traducirse, aseguran algunos, en un reflejo del déficit de liderazgo latinoamericano que se demostró durante estos últimos años.

Este viernes Duque ejecutó otra promesa de campaña y retiró a Colombia de la Unasur, organismo al que considera “cómplice de la dictadura de Venezuela”. Otro gesto más que lo coloca como el nuevo líder de América Latina al que el mundo comienza a mirar con mayor atención.

infobae

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