Los precios agrícolas permanecerán bajos a nivel global en la próxima década


Lo anticipan OCDE y FAO en su Informe anual de perspectivas agrícolas. Los países dependientes de esas producciones deberán avanzar en la diversificación de sus exportaciones
El director general de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, junto al secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Angel Gurría, presentaron el informe anual de perspectivas agrícolas elaborado por ambos organismos y anticiparon que el consumo por habitante de la mayoría de productos agrícolas seguirá estancado.

Los precios agrícolas permanecerán bajos a nivel global en la próxima década debido a que la demanda procedente de China que funcionaba como tracción, se ha ralentizado y no hay otras zonas del mundo que puedan compensar ese cambio de tendencia.

El ritmo de aumento de la demanda en los próximos diez años será la mitad del constatado en el último decenio para los cereales, la carne y el pescado, con tendencias al alza de apenas un 1 % anual.

Dos excepciones notables a la tendencia al estancamiento per cápita en el consumo de alimentos básicos lo constituyen el azúcar y el aceite vegetal, con aumentos respectivos del 2,21 % y del 1,65 % anual.

El precio de los cereales se ha situado desde 2015 en el 80 % de la media respecto al período 2008-2017 y el de las oleaginosas en torno al 85 %. En el azúcar, los precios cayeron en 2017 al 80 % de la media de los diez últimos años, tras el repunte de 2016. La carne se encareció un 9 % (para el cordero la escalada fue superior) para situarse en torno a la media del período, mientras que los lácteos y el pescado fueron algunos de los pocos productos alimenticios cuyos precios en 2017, estuvieron por encima de su media de los diez últimos años.

En su informe anual de perspectivas agrícolas, los organismos internacionales consideran que el crecimiento de la población mundial será el principal vector de progresión de la demanda, a pesar de un cierto freno del incremento demográfico.

Por tanto se espera que los países que empujarán la demanda serán aquellos donde se espera un mayor aumento de la población, principalmente en India, África subsahariana, Oriente Medio y el norte africano.

El otro factor importante de aumento de la demanda de productos agrícolas está asentado en la alimentación animal con fuerte impacto en los cereales y las oleaginosas. China continuará absorbiendo el grueso del aumento esperado en la próxima década.

Según el estudio de perspectivas agrícolas de FAO-OCDE, mientras hay elementos que frenan el consumo de carne (como las preferencias alimentarias o la disponibilidad de recursos), se prevé un rápido ascenso de la demanda de otros productos de origen animal, como los lácteos, que experimentarán una mayor expansión (superior al 2 % anual).

En cuanto a la oferta, tras los picos de precios del ciclo 2007-2008 en un contexto de algunas malas cosechas y de fuerte aumento del consumo en China, donde las nuevas clases medias incluyeron más carne y lácteos en su dieta, la producción ha cubierto con creces esas nuevas necesidades e incluso ha habido un repunte en las reservas.

Esa tendencia continuará, ya que en los próximos años la producción agrícola, así como la obtenida del mar y de la piscicultura, aumentará cerca del 20 % en el mundo.

Esa progresión se concentrará en el África subsahariana, en el sudeste asiático, Oriente Medio y el norte de África, principalmente por un uso más intensivo de los recursos y por mejoras en la eficiencia, pero también por la conversión de pastos en cultivos y por un incremento del tamaño de las explotaciones ganaderas.

En cuanto a la producción de determinadas cosechas destinadas a biocarburantes (sobre todo cereales como el maíz, aceites vegetales y caña de azúcar), el informe de OCDE-FAO estima un aumento leve y modesto, mucho menor que en la década pasada. Ello debido a que las políticas en los países desarrollados ya no estimulan de igual manera a que se destine una parte de esas producciones (en especial de maíz), para combustibles.

El documento de OCDE-FAO considera improbable que en la próxima década se reproduzca una crisis alimentaria como la de 2007-2008, pero advierte que uno de los principales riesgos proviene de las restricciones al comercio, que pueden afectar a países en desarrollo, que siguen siendo fuertemente dependientes del intercambio para su aprovisionamiento.

Graziano da Silva, que compareció en conferencia de prensa junto al secretario general de la OCDE, Angel Gurría, subrayó que las barreras comerciales podrían afectar a algunos productos agrícolas, sobre todo con altibajos de precios y con una desestabilización de la producción y del aprovisionamiento.

Una de las consecuencias de esa menor predictibilidad sería una disminución de las inversiones, con lo que eso implica, por ejemplo, para la eficiencia productiva.

Gurría añadió que una de las tendencia generales es que ciertas zonas, como Oriente Medio y el Norte de Africa (MENA), seguirán tanto o más dependientes de las importaciones de alimentos en los diez próximos años como en estos diez últimos, por lo que hace falta “un entorno abierto y predictible”.

Por eso, y sin mencionar explícitamente las políticas proteccionistas del presidente estadounidense, Donald Trump, instó a “refundar las bases del multilateralismo” y a reforzar el papel de la Organización Mundial del Comercio para abordar posibles contenciosos.

El informe subrayó que en los países de MENA más del 70 % de la carne, más del 75 % de la leche y más del 90 % del pescado tienen que importarse, pero también casi el 50 % del arroz y, con carácter general, el 40 % de los cereales.

El incremento mundial de la demanda de productos agrícolas, vinculado en los últimos años a la entrada en la clase media de decenas de millones de chinos que han pasado a consumir, sobre todo, más carne y productos lácteos, se está ralentizando.

Eso tiene que ver con que no se espera un alza significativa de la renta per cápita, de forma que el aumento de la demanda de alimentos vendrá casi sólo de la expansión de la población global, que también se está frenando levemente.

Para Graziano da Silva “la peor noticia” de este estudio es la previsible progresión del consumo per cápita de azúcar y de aceites vegetales, que implica “un crecimiento de la epidemia de la obesidad” que afecta al mundo rico y, cada vez más, también al desarrollado.

“Es un gran reto sanitario”, advirtió da Silva, recordando los 600 millones de obesos que hay en el mundo, donde en zonas, como las islas Fiyi, afecta a la mitad de la población.

Fuente: www.fao.org/americas/noticias

Fuente: MT

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