Todo pasa por una buena comida


La nutrición que reciben vacas y ovejas gestantes afecta el desempeño de sus crías

Buscando estrategias que permitan mejorar la eficiencia de conversión en ovinos y vacunos, partiendo de la base que la suplementación con granos en novillos y corderos llegó para quedarse, en las XLVI Jornadas Uruguayas de Buiatría se presentaron nuevas investigaciones locales, adaptadas a las condiciones productivas de la ganadería uruguaya.
Técnicos que conforman el Programa de Carne y Lana del INIA y del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) presentaron resultados de algunos experimentos valiosos para la profesión veterinaria y el productor.

Los agrónomos Graciela Quintans, Juan Clariget, Carlos López Mazz y Lucía Piaggio, junto a la Dra. Georgget Banchero, mostraron cómo incide la subnutrición energética y/o proteica entre los 45 y 115 días de gestación de la oveja o vaca de cría -simulando el invierno- sobre el peso del cordero o del ternero, su destete y posterior faena.

Se explicó que si un embrión o feto carece de nutrientes esenciales, oxígeno o es expuesto a sustancias tóxicas en algún período crítico de su crecimiento, puede verse forzado a alterar su proceso normal de desarrollo para sobrevivir.

Esas adaptaciones para sobrevivir pueden dar lugar a una o varias alteraciones permanentes en la estructura y/o función de algunos de sus órganos, lo que puede incrementar el riesgo de contraer ciertas enfermedades o afectar el desempeño de su vida posnatal, explicó el trabajo presentado en las Jornadas de Buiatría de Paysandú, organizadas por el Centro Médico departamental.

Conclusiones.

Con los resultados obtenidos en las dos especies, se concluyó que “la subnutrición afectó el desarrollo de ciertos grupos musculares o cortes -french rack y perniles en ovinos y el rendimiento de la carcasa en bovinos-, pero la eficiencia de conversión del alimento sólo se vio ligeramente afectada en corderos mientras que no se ve afectada en novillos”. Los técnicos aclararon que son resultados preliminares y que resulta riesgoso, con el nivel de conocimiento presente, hacer generalizaciones, especialmente en bovinos de carne y en condiciones pastoriles.

“En ovinos, la subnutrición energética afectó el desarrollo del tejido muscular y la compensación dependió de la severidad de la subnutrición recibida durante la gestación y de la oportunidad que esas ovejas tuvieron de comer o no a voluntad en el último tercio de la gestación”, argumenta el trabajo.

Es importante tener en cuenta que “las ovejas que tuvieron un 30% más restricción de energía metabolizable durante el tercio medio de gestación pero que luego fueron bien alimentadas en el último tercio de gestación -cuando se produce una explosión de desarrollo de los fetos dentro de la panza de la madre-, tuvieron corderos con similar ganancia pre y post destete e igual peso pre faena que las no restringidas”, destacaron los técnicos.

La investigación mostró, además, que “algunos cortes como el french rack y la pierna rindieron menos que en corderos cuyas madres no fueron restringidas nutricionalmente. Lo más inquietante, es que éstos últimos además de llegar más livianos, tendieron a ser menos eficientes en el uso de los alimentos respecto a aquellos corderos cuyas madres no fueron restringidas nutricionalmente (Piaggio et al 2017)”.

Vacunos.

A su vez, “vacas que tuvieron un 40% de restricción de proteína en el último tercio de la gestación, tuvieron terneros de similar peso al nacimiento y al destete y a la faena que las no restringidas”. Los técnicos mostraron que “no hubo diferencia en el patrón de deposición de grasa subcutánea pero los novillos nacidos de vacas no restringidas tuvieron una mayor área de ojo de bife y rendimiento de la canal que los novillos nacidos de vacas restringidas. No hubo diferencias, ni en consumo, ni en eficiencia de conversión del alimento durante el confinamiento de engorde (Maresca et al, 2016)”.

Otros datos.

Las experiencias presentadas en Buiatría también abarcaron -en ovinos y bovinos- ver si la subnutrición en gestación media para la oveja y/o último tercio de gestación en la vaca, afectan la edad a la pubertad en corderas y terneras y la tasa ovulatoria en corderas.

“Las corderas nacidas de ovejas restringidas enérgicamente tuvieron el mismo peso al nacimiento y al destete que las corderas nacidas de ovejas no restringidas. Asimismo, el porcentaje de corderas que alcanzó la pubertad a los 7 meses de edad que corresponde al final de la estación de cría, fue similar entre tratamientos, al igual que la tasa ovulatoria”.

Quedó claro que, “en bovinos, las terneras nacidas de vacas restringidas llegaron a la pubertad a la misma edad y con el mismo peso que las terneras nacidas de vacas no restringidas en proteína durante el último tercio de gestación (López Valiente et al. 2018)”.

El trabajo técnico aclaró que los mismos resultados obtuvo Batista (com. Personal) cuando la restricción nutricional fue energética. Las terneras nacidas de vacas restringidas tuvieron el mismo peso al nacimiento y destete que las terneras nacidas de vacas no restringidas nutricionalmente y para la edad de 16 meses, todas las terneras de los dos grupos estaban ciclando (presentando celo regular).

Los técnicos dejaron claro que en variables reproductivas es aún más complejo esbozar una conclusión en esta línea de trabajo: “Estos resultados preliminares parecerían estar mostrándonos que no hubo efecto de la nutrición materna sobre la pubertad, en las restricciones energéticas y proteicas usadas y bajo las condiciones experimentales registradas”.

La diferencia de otros trabajos

Muchos de los trabajos internacionales consultados por el equipo usan modelos de restricción nutricional fuertes -alrededor del 50% de los requerimientos nutricionales totales o energéticos de gestación y/o períodos muy prolongados- donde la mayoría mide la variable en los mismos fetos, sin llegar a conocer la respuesta en la progenie viva.

Fuente: El Pais

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