Los alcances del desarrollo sostenible


Hoy en día, el crecimiento y desarrollo económico, tecnológico y social de los países se miden en cifras de exportación, en números de mercados con los que existen acuerdos en dólares y otras monedas. Sin embargo, no se mencionan los logros ambientales, como las nuevas superficies boscosas que se protegen; las nuevas áreas y parques declarados como refugio de especies, las superficies forestadas y reforestadas con especies silvestres que se incorporan a la lista de protegidas, lo mismo con la fauna. De estos aspectos, solo la literatura y las páginas especializadas se ocupan.

La falta de previsión del hombre y su codicia desmedida, sin límites para vivir en armonía con la naturaleza, son las razones que le han llevado a provocar lo que ninguna otra especie ha causado: una crisis ambiental que, salvo aisladas experiencias e iniciativas, parece no tener límites. Como si el planeta estuviera “en liquidación” como los comercios, supermercados y tiendas, y hubiere que apresurarse a llevar todo lo que nos ofrece: aire, agua, lagos, ríos, arroyos; suelos con fertilidad natural, espacios de recreación; árboles, arboledas y bosques, cultura y pueblos originarios, además de humedales y vida acuática. De lo expuesto ha surgido el concepto de desarrollo sostenible.

EL CONCEPTO

Al hablar de sostenible, nos referimos a lo que puede mantenerse, por ejemplo, los entornos ambientales, que pese a las actividades agropecuarias, económicas, sociales o ambientales que emprende el hombre, estos alcanzan a satisfacer sus necesidades sin afectar dichos ecosistemas y los recursos naturales. Por su parte, la palabra sustentable se refiere a algo que puede sostenerse o sustentarse por sí mismo, porque tiene la suficiente capacidad. Por ejemplo, un bosque nativo o los humedales. Si bien algunos organismos y autores prefieren usar desarrollo sustentable y otros, desarrollo sostenible, ambos términos aplicados al campo de la economía, la ecología o al desarrollo y la responsabilidad social son sinónimos y pueden emplearse de forma indistinta. El desarrollo sostenible plantea el compromiso de dejar a nuestros hijos un país, una región o comunidad con suficiente cantidad y calidad de recursos y oportunidades tal como disponemos en la actualidad. Pero no se trata solo del bienestar del hombre, sino también de la biodiversidad, la flora y fauna nativas que viven en equilibrio con su entorno y de la que, incluso, dependemos para nuestra subsistencia.

EL COMPROMISO

H. Daly afirma que una sociedad sostenible es aquella en la que: “Los recursos no se utilizan a un ritmo superior al de su capacidad de regeneración, no se generan contaminantes a un ritmo superior al que el sistema natural es capaz de absorber o neutralizar y los recursos naturales no renovables (petróleo) se utilizan a un ritmo inferior al del capital humano creado capaz de reemplazarlo”. Un ejemplo es el corte de árboles de un bosque con fines industriales para satisfacer las necesidades de madera en construcciones rurales, pero de antemano con un plan serio de reforestación, para repoblar y proteger dicho bosque, y para que la actividad se pueda mantener a lo largo del tiempo y las generaciones futuras se puedan también beneficiar de ella.

LAS RESPONSABILIDADES

Son los Gobiernos ante todo los responsables de definir y aplicar políticas ambientales sostenibles, de velar por la observancia estricta de la legislación ambiental vigente; de educar y sensibilizar a la población en todos los niveles, pensando en el presente y futuro; de lo contrario, los escenarios que se plantean no serán los más auspiciosos para el ser humano. Pero la sociedad también tiene sus obligaciones ambientales; cada persona en su hogar, lugar de trabajo o recreación tiene el compromiso de velar por lo que consume y arroja al medio.

abc

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