Ante difícil panorama, horticultores trazan su propio programa nacional


Un mazo de lechuga se vende en una finca de Central a menos de G. 700. El consumidor final paga cinco veces más en las capitales. Pero las ganancias para los productores son cada vez menores.

A menos de treinta kilómetros de la capital ya se denuncia abandono por parte del Estado desde las fincas de los pequeños productores. Igual que en cualquier otro rincón del interior más profundo.

Estando tan cerca –al menos geográficamente– de las instituciones encargadas de la administración pública, se creería que al menos lo básico estaría garantizado.

Pero la realidad demuestra lo contrario. Productores de verduras de hoja, hombres y mujeres, de la ciudad de JA Saldívar, se vienen reuniendo desde hace varios días y acordaron manifestarse hoy frente al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), antes de reunirse con el ministro Marcos Medina en audiencia. En la ocasión, plantearán la posibilidad de crear un programa nacional de horticultura.

Ayer, recibieron a un equipo de este diario en sus propias fincas, para explicar la situación de primera mano.

Rosalino López, productor de la compañía Las Piedras, explicó que ellos tienen superproducción durante ocho meses. El resto del año pueden abastecer sin problemas la demanda local.

Sin embargo, se tropiezan con la falta de mercados, ya que el contrabando proveniente de Brasil se acomoda en el Mercado de Abasto y en los comercios, obligándolos a desechar su producción o a venderla a precios irrisorios.

Luego está el problema de los intermediarios. López puso de ejemplo lo que ocurre hoy con la lechuga. En las fincas están vendiendo a G. 8.000 la docena (menos de G. 700 por unidad). En los comercios, según chequeamos, el mazo más barato cuesta G. 3.750, cinco veces más. Con estos dos factores, las ganancias para ellos se van acortando, pero el problema no termina allí.

Benicia Domínguez, productora de la zona, dijo que en los últimos años el clima ha jugado un papel fundamental, debido a que los fenómenos se presentan con más fuerza. No queda de otra que recurrir a una mejor infraestructura, pero ¿cómo financiarla si cada vez la ganancia es menor?

López retomó la conversación y recordó que el año pasado el MAG había declarado emergencia por las heladas en julio. El entonces ministro Juan Carlos Baruja había dicho inclusive que se trataba de la peor helada en los últimos 40 años. “En su época se declaró la emergencia luego de la helada, pero aquí no llegó ninguna ayuda del Estado. Se hizo mucha propaganda, pero hasta hoy no llegó ninguna ayuda”, lamentó.

“Estamos a metros de la capital, qué puede pasar del prójimo que está en el interior, mucho más lejos, donde no hay ni caminos para llegar. Esa es nuestra preocupación, por eso hacemos un programa nacional”, agregó. Este programa contemplará el acceso a la tierra, producción local de semillas, asistencia técnica y crediticia, ya que la mayoría accede solo a créditos privados. Una situación que lamentaron todos es la agudización del contrabando. Apuntaron al Mercado de Abasto como lugar donde se concentra el ilícito.

A lo mejor no se dimensiona –dicen los productores–, pero la horticultura es un rubro muy importante. Por un lado, es el alimento que llega a las mesas del país y, por otro lado, sostiene a los pequeños productores.

Solo en Central, el 20% de la economía depende del rubro, destacaron.

Es un rubro muy importante porque se usa día a día en la canasta básica, en la ciudad. Rosalino López, productor y dirigente.

Siento en mi corazón este perjuicio. De esto nos mantenemos, y esto nos da de comer a todos. Benicia Domínguez, productora.

Los productos de contrabando son más baratos y el Gobierno hace poco o nada para frenarlos.
Carmelo Acosta, productor.

ultimahora.com

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