EEUU: Rey de los subsidios agrícolas


Todos los países del mundo tienen políticas enfocadas a subsidiar, en mayor o menor medida, la producción agropecuaria, pero pocas tienen un impacto tan significativo en el mundo y en México como la Ley Agrícola de Estados Unidos.
Conocida como el Farm Bill, es el principal instrumento de política agroalimentaria de EU, y se ocupa de la legislación de programas y subvenciones agroalimentarias, así como de los asuntos de competencia del Departamento de Agricultura (USDA) y organismos federales vinculados al tema.
Se renueva aproximadamente cada 5 años y su última versión fue aprobada a principios de este año, y estará vigente hasta 2018.
La Ley Agrícola de 2014 introduce importantes cambios en los programas de apoyo en productos básicos (commodities), nuevos esquemas de seguro agrícola, programas de conservación e incrementa su presupuesto en alrededor de 60 por ciento, en comparación con la Ley anterior.
También amplía los programas hortofrutícolas, de cultivos orgánicos, de comercio y de desarrollo rural, así como algunas medidas para modificar la estructura orgánica del USDA.
Sin embargo, lo que podría ser un beneficio para los agricultores estadounidenses, podría traer consecuencias negativas para el campo mexicano.
Pablo Sherwell, analista de Rabobank, señaló que entre los cambios que contempla esta nueva propuesta está la creación de programas de cobertura de riesgos y coberturas a la pérdida de precios, que al estar ligados a precios internacionales podrían resultar en distorsiones a los mercados.
“Son programas de ingreso objetivo que, ante un panorama en el que los precios de un cultivo se caigan, le compensan esa pérdida al productor, lo cual puede motivar que los productores elijan producir un cultivo con precios internacionales bajos sin grandes pérdidas”, dijo.
Lo anterior, explicó, podría significar que, si un cultivo como el maíz tiene un precio bajo, pero el productor estadounidense está protegido, puede elegir cultivar maíz, con lo cual se incrementaría aún más la oferta y con ello la caída en del precio mundial.
“Estos dos programas están ligados a precios por lo que se vuelven más distorsionantes ya que los productores cambian sus siembras (y producción) dependiendo de los precios objetivo. Esto incide en los precios de mercado”, dijo.
Al incrementar la producción podrían presionar más a la baja los precios internacionales, incluyendo los de México, señaló.
Entre los cultivos mexicanos más vulnerables están el maíz, el trigo y la soya


Fuente: Reforma