Qué va a pasar con el clima en los próximos meses


Según cómo sea su evolución, no se descarta la recurrencia de excesos hídricos durante el invierno.
Cualquier análisis de tendencia climática para el trimestre del invierno queda condicionado por el escenario de partida. Predominan las zonas donde los excesos hídricos son la principal característica.

Como se presentan los océanos que rodean el continente Sudamericano, el escenario más probable para el invierno es aquel donde predominarían las temperaturas benignas y las lluvias con tendencia a quebrar el patrón normal. Es decir, no tendríamos un invierno riguroso, lo cual no quiere decir que no habrá ocasionales irrupciones de aire frío que definan períodos con temperaturas bajas. Lo que queremos expresar es que si los océanos son los principales moderadores de las temperaturas, está claro que con anomalías positivas dominando la escena es razonable proyectar que tendremos un invierno benigno.

La pretensión de un invierno seco tampoco parece la más probable. Normalmente, la oferta de agua decrece de manera notoria a partir de junio, principalmente sobre la franja mediterránea. Este cambio se vincula normalmente a la dinámica que modifica la circulación de aire en el otoño. Este cambio no ha logrado instalarse aún y si no lo hace en forma eficiente durante junio, seguramente deberemos sufrir la recurrencia de los excesos hídricos durante el invierno, principalmente en las áreas donde ya están instalados con mucha contundencia.

Lentamente, la situación del Pacífico Ecuatorial central, evidencia un crecimiento de las temperaturas superficiales. El estado que predomina puede considerarse aun neutral. Sin embargo, a lo largo de las últimas semanas las temperaturas han mantenido una ligera tendencia positiva.

Considerando la presión hídrica a la que se ve sometida la región pampeana, una mala lectura del indicador ENSO puede reflejarse en conclusiones apresuradas. La región pampeana y buena parte del área productiva de la Argentina ya presenta problemas hídricos que no se vinculan al incipiente desarrollo de un potencial evento El Niño. Los problemas que puede causar este fenómeno no se deberían concretar si nos limitamos a la intensidad prevista para el mismo. Una potencial sobreabundancia de lluvias en el invierno no podría ser explicada por el fenómeno de El Niño y, de alguna manera, ya estaría marcando el terreno para el inicio de la próxima campaña de granos gruesos.

Germán Heinzenknecht

El autor integra Consultora de Climatología Aplicada

Fuente: La Nacion

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