Más estudio, mejor ingreso


No es ningún secreto que a mayor nivel educativo aumentan las posibilidades de un mejor ingreso familiar. Por lo tanto, destinar mayores recursos a la educación no es sólo un imperativo sino prácticamente la única manera de sacar de la pobreza a vastos sectores de la población.
No es ningún secreto que a mayor nivel educativo aumentan las posibilidades de un mejor ingreso familiar. Por lo tanto, destinar mayores recursos a la educación no es sólo un imperativo sino prácticamente la única manera de sacar de la pobreza a vastos sectores de la población.

Diversos estudios sobre la materia, en especial los que ha impulsado el Banco Mundial, describen un panorama de gran inequidad, el cual, lejos de achicar la brecha, parece estar aumentándola. “El nivel de la desigualdad en la región –dicen Luis Beccaria y Fernando Groisman en su informe Educación y Distribución del Ingreso- continúa siendo el más alto del planeta y su evolución parece confirmar que las dificultades que enfrenta el continente para su reducción son de carácter estructural, es decir, no reversibles –únicamente– la vía el crecimiento económico”.

En el mismo análisis, sus autores –ambos catedráticos de la Universidad Sarmiento de Argentina- establecen una relación constante de tres factores asociados: nivel de educación, ingreso familiar y pobreza. Según se hagan correr estos tres factores de la ecuación, las tendencias son iguales pero opuestas: a menor educación, menor ingreso y mayor pobreza. O bien, a mayor educación, mayor ingreso y menor pobreza. La tendencia indica también que a medida que el nivel de instrucción es mayor, la distancia entre las franjas estudiadas se acrecienta.

Beccaria y Groisman aportan otra conclusión interesante: “…en contextos recesivos, los trabajadores con mayor escolarización suelen estar más protegidos frente a la caída de los ingresos. La principal razón económica para ello es que la educación incrementa la productividad, y en tanto ésta y los ingresos se encuentran correlacionados, a mayor escolaridad corresponden mayores remuneraciones. Abundante literatura ha verificado que la fuerza de trabajo más educada juega un papel complementario a la incorporación de capital físico en la economía…”

Esto que parece una conclusión llena de obviedades sin embargo es un argumento sólido que los planificadores del Presupuesto General de la Nación pasan por alto. La relación “mayor educación es igual a mejor ingreso con aumento de la productividad y de la incorporación de capital físico” es la lógica del empresario de hoy. Tanto lo es que algunos gremios han emprendido iniciativas tales como las escuelas de capacitación dual –estudio y servicio-, los colegios técnicos de mandos medios con nivel terciario y hasta hay un par de universidades asociadas al gerenciamiento de negocios, todas con un componente común: salida laboral calificada para sus egresados. Esto indica que el empresariado paraguayo, consciente del valor de un empleado capacitado, ha tomado la iniciativa que el Estado ha perdido, ya que mantiene uno de los más bajos niveles de inversión del PIB en educación, falla que deberá remediar tarde o temprano.

5dias

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