Recomendaciones ante el evento El Niño


Un fenómeno húmedo con un ciclo de precipitaciones extraordinario, acompañado por la crecida de los grandes ríos, principalmente el Paraguay y, en menor medida, el Paraná, se conoce como El Niño. Está pronosticado para el verano de este año y, por ser un evento cíclico, podría afectar gran parte del territorio nacional y, específicamente, la zafra 2015/16. En este sentido, es importante tener en cuenta algunas sugerencias, de manera a enfrentar la situación, si se diera, para acompañar la recuperación y continuidad del proceso productivo en el medio rural.

Es importante mencionar que en el país, en los años en los que se presentó El Niño, concretamente en los rubros de primavera-verano, como la soja, el maíz, algodón, arroz, caña de azúcar y productos hortícolas en general, se han obtenido buenos rendimientos, incluso se ha superado, en algunos casos, la media nacional según los rubros. Con la salvedad de que esa situación se da si se cosecha a tiempo el producto en el campo y se cuenta con un buen sistema de almacenamiento, para evitar problemas de humedad o ataque severo de plagas o enfermedades en poscosecha.

RECOMENDACIONES GENERALES

Existen pautas de manejo a modo de prevenciones, ante la aparición del evento El Niño, las cuales deberán desarrollarse con ayuda de profesionales especializados; entre ellas: adoptar las buenas prácticas agrícolas (BPA), considerar el manejo integrado de plagas (MIP), sembrar variedades de ciclo corto, respetar la época de siembra por variedad y zonas agroecológicas, diversificar la producción, llevar adelante fechas de siembra escalonadas; disminuir la densidad de siembra de3 a5 % sobre lo normal, especialmente en maíz. Además, estar atentos a los pronósticos, avisos o alertas emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional; ubicar sitios altos para movimiento del ganado en caso de inundaciones y prever alimentos de reserva para el sector ganadero.

CONSECUENCIAS

Las consecuencias de esta anomalía sobre la agricultura y pastizales de la zona varían en intensidad. Entre las más relevantes están: las pérdidas totales de superficie a cosechar en distintos cultivos, severas disminuciones de rendimientos, pérdida de la calidad de granos o fibras, asfixia de raíces con disminución de crecimiento y amarillamiento; mortandad localizada de plantas en citrus, otros cultivos perennes y montes forestales; aumento de enfermedades y plagas. Aparecen efectos indirectos sobre la calidad de la producción y los rindes por aumento de la nubosidad, mortandad de pastizales naturales en áreas en las que no son comunes los excesos de agua, daños en pasturas naturales por compactación debido al pisoteo de animales en pastoreo, bajo suelo húmedo, “arado” y compactación de lotes por cosechadoras y tolvas (particularmente perjudicial en plantas de siembra directa continua).

EFECTOS EN LOS SUELOS

Es conocido que la “productividad” del suelo integra aspectos químicos, físicos y biológicos, que armonizados causan una buena respuesta de los cultivos y pasturas. Bajo las circunstancias actuales de este evento climático es de esperar en primera instancia que ocurran las siguientes limitaciones:

Pérdida de fertilidad: como consecuencia del exceso de lluvia y la permanencia de láminas de agua de espesor variado sobre la superficie, el “lavado” del suelo ocasiona pérdidas de los elementos más móviles, como el nitrógeno. Además, la intensidad del lavado genera una acidez creciente, que puede comprometer el rango de pH óptimo para la evolución normal de los cultivos y pastizales. Debido a que el concepto de fertilidad natural incluye la acción de los microorganismos y fauna activa de los primeros centímetros del suelo, esta se ve comprometida por la disminución de los niveles de oxígeno, causada por la prolongada saturación del suelo.Afloramientos salinos: es la presencia de costras salinas en manchones sobre el suelo, en ambientes en los que existe riesgo de salinidad y los suelos son utilizados bajo agricultura de secano.Erosión hídrica: obedece a la pérdida de espesor de la capa superior del suelo por arrastre del agua de escurrimiento. Han sido afectados, especialmente, los suelos de lomas por sus pendientes predisponentes. Las formas de erosión laminar en surcos y cárcavas son las que se evidenciarán en diferentes zonas, afectando principalmente suelos de aptitud agrícola.Niveles freáticos elevados: corresponden a las napas de agua próximas a la superficie que llegan a ocasionar encharcamientos prolongados. Esta situación se agrava en áreas en las que el drenaje natural se ve impedido por obturación de cauces, esteros u otros, o bien porque se mantienen elevados los niveles de los tributarios principales. Están en riesgo las tierras bajas, dedicadas a la ganadería y el cultivo del arroz, al igual que cordones arenosos con suelos de aptitud agrícola, bordeados de esteros.

IMPACTOS SOCIALES DE EL NIÑO EN 1997-1998 EN EL MUNDO

Efectos en la agricultura y ganadería

Ahorros de energía

Hambruna

Incendios forestales

Alteraciones en la pesca

Riesgos a la salud

Muertes

Aparición de plagas

Daños a propiedades

Disminución del turismo

Problemas en el transporte

Alteraciones sociales

Pérdida de vida silvestre

Racionamiento de agua

MANEJO DE SUELOS CON EXCESOS DE LLUVIA

Ante eventos climatológicos como el mencionado, deberá procederse a la rehabilitación de los suelos con aptitud agrícola. Esto quiere decir que, cuando las condiciones de humedad así lo permitan, es aconsejable realizar laboreos superficiales para romper las costras, favorecer la oxigenación de los primeros centímetros y dar condiciones para la regeneración de la actividad biológica. Con esta práctica, se frena el ascenso de sales en suelos propensos.

La secuencia de labranzas, a continuación del laboreo superficial, no debe ser muy agresiva en cuanto al número de pasadas previas a la siembra. Siempre se prefiere la siembra directa como alternativa de manejo para estas situaciones. Por otra parte, es imprescindible aprovechar el evento, a pesar de su efecto negativo, para «observar» los mejores desagües naturales, con la finalidad de rectificar, limpiar y acondicionar, mediante perfilado de cauces o vías de salida de excedentes. También es conveniente pensar en la implementación de sistemas de drenaje a nivel de las parcelas.

Ante la presencia de El Niño es importante observar si se ocasionaron daños por erosión hídrica y contemplar cambios en las direcciones de las líneas de siembra, y establecer tapias o terrazas que corten la pendiente principal.

Hay que replantear la adopción de tecnologías de manejo de aguas superficiales excedentes mediante obras como terrazas de evacuación, complementadas con sistemas de manejo de cultivos y patrón de rotaciones.

UTILIZACIÓN EFICIENTE

Para un mejor uso del suelo, afectado por el evento, el productor deberá replantear la utilización de los lotes, evaluando su potencial para un cultivo determinado, sin forzar la expansión de áreas agrícolas sobre suelos marginales. Resulta fundamental establecer nuevos programas de fertilización, apoyándose en análisis de suelos, y teniendo en cuenta el efecto “lavado”, fundamentalmente sobre nitrógeno. En suelos naturalmente poco fértiles, como los arenosos, que se utilizan en agricultura, hay que considerar las necesidades del encalado, para corregir pH y elevar calcio. La recuperación de materia orgánica será urgente si se atravesó por condiciones climatológicas adversas. En lotes agrícolas de pequeños productores conviene incluir abonos verdes de alta producción de masa, como crotalarias y mucunas. Esta recomendación puede extenderse a parcelas de frutales para recuperar la fertilidad entre las hileras de plantas.

Según el nivel de deterioro de los lotes y las posibilidades del productor, se pueden dejar en descanso las parcelas más afectadas o implantar pasturas cultivadas para reiniciar nuevos ciclos ganadero-agrícolas (rotación).

RECUPERACIÓN DE HUERTAS DE AUTOCONSUMO

Para los sistemas de pequeños productores, reviste especial importancia el autoabastecimiento alimentario. Se recomienda seleccionar los mejores sitios, próximos a las viviendas, para recuperar los lotes destinados a la huerta familiar, con incorporación de abonos orgánicos y planificando la producción en forma escalonada a lo largo del año. Las siembras en contorno (curvas de nivel) protegen el suelo disminuyendo la erosión. Por otra parte, el uso de cobertura muerta, permanente o transitoria, mantiene la humedad del suelo, aporta materia orgánica y protege de la erosión, aumenta la actividad microbiana, y mejora las propiedades físicas, químicas y biológicas de los suelos.

Es prioritario establecer sistemas tempranos de alerta sanitaria, acompañados de un monitoreo permanente de las parcelas con los técnicos, para prevenir ataques de plagas y enfermedades asociadas a las condiciones climáticas imperantes.

SUELOS DE APTITUD GANADERA

En relación a la pecuaria, el plan de contingencia se traduce en prácticas de manejo a nivel de cuencas, debido a que estas zonas naturalmente reciben excesos de agua. Hay que considerar la realización de obras de manejo de conducción de excesos hídricos, al menos para evitar que grandes eventos lluviosos resientan al límite la capacidad de la carga ganadera. Igualmente, se debe proceder a la limpieza de áreas de salida de excedentes hídricos y proteger los reservorios naturales para atenuar desbordes. Otra medida es la adecuación de pastoreos mediante la programación de las cargas según la cobertura vegetal y la humedad del suelo, para evitar pisoteos que agraven la situación.

RECUPERACIÓN DE ZONAS NATURALES

Si se observa alta mortandad de plantas y aparición de especies hidrófilas, hay que clausurar el lote y en las parcelas de alta calidad forrajera hay que fertilizar a dosis bajas, para mejorar el desarrollo de pastizales naturales con nitrógeno y fósforo.

En lotes muy deteriorados se pueden implantar pasturas cultivadas de especies adaptadas a excesos de agua y realizar, al menos a nivel de potreros, alguna sencilla conducción de excesos hídricos.

En las tierras bajas dedicadas al cultivo de arroz, los lotes imposibilitados de cosechar por causa de la inundación hay que destinarlos a ganadería de baja carga, para recuperar las condiciones de fertilidad, físicas y biológicas de la capa arable.

ANTECENDENTES

En nuestro país es posible mencionar dos eventos de El Niño: uno de 1982/1983 y el otro de 1997/1998, cuyos efectos fueron relevantes para el sector primario y, también, el área social. El fenómeno se inicia en el océano Pacífico, en las cercanías de Australia e Indonesia, con un aumento de la temperatura superficial de las aguas que gradualmente se traslada hacia las costas del Perú y norte de Chile, generando cambios drásticos en las condiciones climáticas, con áreas afectadas por lluvias en exceso y otras por sequías intensas. Durante El Niño se altera la presión atmosférica en zonas muy distantes entre sí, se producen cambios en la dirección y velocidad del viento, y se desplazan las zonas de lluvia de la región tropical.

Esta anomalía climática se repite en esta zona con intervalos de dos a ocho años, aunque con efectos diferentes. Por ejemplo, El Niño de 1983 fue recordado por la gran crecida, al igual que el de 1997/1998, mientras que el de 1991/1992 fue más suave en cuanto a sus efectos limitativos sobre los sistemas agropecuarios de la zona. La variabilidad del clima en la región subtropical es grande y, periódicamente, distintas áreas sortean períodos secos o lluviosos en exceso. Sin embargo, el fenómeno se caracteriza por su gran extensión geográfica y por acumular efectos negativos por registros de lluvias sin precedentes, o sea, sitios puntuales con incrementos del300 a500 % en relación al valor normal para la época.

abc

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *